Cómo crear una serie de televisión. (III)

Actualizado: 16 abr 2020

Del papel a Netflix.

Capítulo III: El rodaje

Son las 23:14 de un jueves. Por lo general estaría bebiendo como un cosaco condenado a muerte por los bares de Barcelona, pero el sábado tengo lo que serán dos días de rodaje de un teaser que produzco en un 80% de mi bolsillo y en la mañana del día siguiente debo cargar un furgón con miles de euros de materiales a las 10 de la mañana (trípodes, cámaras, banderas, reflectores, luces, sacos de arena, cables y hasta un enano rojo que pasaba por allí), para después recoger a mi actriz principal a las 12 que llega su vuelo e irnos a comprar un conjunto que le quede espectacular para la escena de cama, y en la tarde empezar a ensayar con la directora y los 4 personajes principales en set. Además mi casa está a 50 km de la ciudad condal así que camita, sonrisa y edredón.

Es entonces cuando recibo la llamada del actor principal, mi protagonista, el mismo con el que he hablado durante los últimos dos meses para preparar el personaje, motivaciones, deseos, dudas y consejos, para decirme que el domingo no va a poder rodar porque legalmente TIENE que ser mesa jurado. Claro, no has tenido tiempo de mirar el #·/%^*& calendario y me lo dices un día antes. ¿Os acordáis que os dije de tener un plan B? Bueno, pues mi plan B estaba de camino a Andorra y yo de camino al patíbulo. Por supuesto aquello se convirtió en una de las noches más largas de mi vida.

10:37 de la mañana del viernes, con ojeras del tamaño de la luna y el camión llenándose de trastos, recibo la llamada de mi actriz principal, la que se había pillado un vuelo única y exclusivamente para rodar conmigo ese fin de semana, para decirme que su mánager olvidó que un nombre artístico no es válido a la hora de comprar un pasaje de avión. No puede volar.

15:44 del viernes, mi directora me indica con sus ojitos tiernos que por motivos familiares el domingo no va a poder estar en el rodaje más que un par de horas, y para rematar el dueño del bar nos pide rodar los 18 tiros de cámara en menos de 6 horas y además aprovechar la jornada para rodar un pequeño spot para su promoción...

7:45 del sábado. El barman profesional que sería el doble artístico de uno de mis protagonistas y citado a primera hora para hacer los trucos de coctelería, desparece de la faz de la tierra.

12:29 del sábado, vamos con retraso, los 14 extras que deben llenar el bar se tendrían que haber largado hace ya 1 hora y la configuración de luces tardará otra media hora más. Se vislumbra un motín.


17:04 del sábado, vamos con retraso y tendremos que posponer algunos planos para el día siguiente, sin embargo no podremos contar con otra de las actrices principales el domingo en la tarde, pues ya tenía la agenda llena.


8:12 del domingo, lo que serían 3 planos de un amanecer espectacular en la escena de la playa quedan enegrecidos por el camión de la limpieza que impide grabar el audio, también corremos el riesgo de recibir una linda multa por rodar sin permiso en espacio público.

16:28 del domingo, el retraso es de dos horas y el material, junto con el camión, deben ser entregados antes de las 18:00 para evitar que nos cobren un día más de alquiler, lo que serían otros €1.500 que, por supuesto, no tengo.


18:35 del domingo, camión descargado y entregado, teaser filmado y yo vuelvo a respirar por primera vez en 3 días. El mundo es maravilloso y solo quedará la edición y postproducción tras unas merecidas vacaciones.

Cuando los problemas aparecen en un rodaje, y créeme, tras 10 años rodando comerciales de publicidad te puedo decir que no es si van a aparecer, sino cuándo, tienes que tener un backup para todo, y ante cualquier problema siempre hay una oportunidad, porque o lo solucionas, o pierdes tu dinero y te vas a casa con las manos vacías. Así de simple.

  1. El actor principal fue sustituido por el marido de mi actriz principal, la cual viajó acompañada después de pagar a medias un billete de avión nuevo, y menuda bendición. Actor no, actorazo.

  2. La directora pudo alargar su estancia con nosotros un par de horas más, lo justo para establecer y definir los planos que rodaríamos en su ausencia.

  3. Al dueño del bar le grabamos un plano continuo fantástico y nos permitió quedarnos una hora más.

  4. El barman fue sustituido por las manos prodigiosas de uno de los protagonistas, barman de profesión en sus años mozos.

  5. A los extras los convencimos de que se quedaran una hora más con nosotros a punta de gintonics, uno detrás de otro, porque alguna ventaja tendrá rodar en un bar ¿no?

  6. Los planos de la actriz que nos dejaba pronto, los rodamos primero para que pudiera irse como una campeona.

  7. A los del camión de la limpieza los convencimos de volver en 30 minutos con sonrisas y buenas palabras, por lo que pudimos rodar si problemas en la playa (y sin multa).

  8. El retraso del domingo provocó una minicrisis con el director de fotografía, pero con la ayuda de todos logramos grabar, cargar y devolver el camión y los equipos a tiempo.

Y aunque no volvería a dormir bien en otros 6 días durante mis vacaciones por un hermano que ronca aún con un calcetín en la boca, volví a casa tan cansado como satisfecho por haberlo dado todo, por haber disfrutado del proceso y porque el resultado había merecido la pena.


Supongo que llegados a este punto querrás ver el teaser, ¿verdad? ¿Pero por qué vamos a estropear otro Cliffhager fantástico antes del capítulo final?

En nuestro próximo capítulo: DrinKing’s, el teaser de la serie de televisión.



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