Westerns 101: ¿Cómo escribir una de vaqueros?

Actualizado: 15 ene 2020




Escribir películas en complicado. Tienes que llenar noventaypico de páginas de gente haciendo cosas y hablando (ojalá más de lo primero que de lo segundo), contar una historia coherente, interesante y atractiva, y “vender” unos pocos personajes con los que el público TIENE que empatizar y enamorarse, cada uno con un objetivo y un camino por recorrer, ¡y todo tiene que suceder a la vez!


Entretenido, ¿verdad?


Ahora imagina que durante esas noventaypico de páginas solo puedes tratar un solo tema: un romance, una invasión alienígena, un monstruo terrorífico, o en el caso de este post: caballos y vaqueros. Bien, pues eso que parece demencial es lo que se llama una película de género.


Por eso es entendible la mueca de mi profesor de guion cuando el año pasado le informaba que mi guion de fin de master sería un western… en inglés.


¿Cómo no hacerlo? Vivo a menos de 2 horas del desierto de Tabernas en Almería, lugar donde se rodaron los mejores western de la historia. Se lo debía a Leone, a Lumet a Eastwood, a Fonda, a Welles, a Morricone y hasta el mismísimo Schwartzenegger que rodó allí también su Conan el Bárbaro. ¡Cómo no hacerlo!

Ahora bien, ¿cómo se escribe un western?


Escribir género tiene su truco: Tienes que ser lo suficientemente fiel con el género que tratas para que el público lo identifique y no parir un engendro, pero lo suficientemente original para no caer en la copia de una copia.

Y allí, en el equilibrio, donde redactas, reciclas, pules y embelleces tus secuencias es donde encontrarás poco a poco el resultado final para que sea una película reconocible por el público sin caer en el “más de lo mismo”.

¡Es muy fácil! –dirás. ¡Solo hay que coger otro género, mezclarlo y listo! ¡ya tienes una película 100% original!


Ya, bueno, te puede salir Star Wars o te pued… mmm… no, mejor no.


Así pues, para empezar a escribir una película, como siempre, encuentra un tema interesante y actual, (pero pues, el amor siempre es un tema interesante y actual, por lo que el tema, al final da un poco igual, así que escribe sobre lo que quieras), diseña el esqueleto de tu historia, ya sea en 3 o 5 actos, añade un climax a cada acto para, bueno, ya sabes, no quedarnos dormidos en el cine, ¡y listo! ya tienes tu película.


Pero… ¿y lo del género? ¿Qué pasó con los vaqueros y los caballos? Aquí empieza lo divertido: 10 o 15 películas, devórate 10 o 15 películas de género y a la 6ª o 7ª empezarás a entender qué diferencia un western crepuscular de uno de la Edad de oro o qué caracteriza a los spaguetti western, entenderás cuáles son los valores que más se repiten (valor, venganza, honor, etc.) y las acciones que debes añadir a tu historia (el salón, la chica en peligro, los indios, el duelo, etc.) para que al final del día veas que, efectivamente, es un western no solo porque salen jinetes con sombreritos y pistolas.


Ahora bien, como comentaba antes, no vale con copiar y pegar lo mismo que hemos visto en otras películas, aunque la historia sea totalmente original. Ya hemos visto doscientas veces como el héroe entra en el Saloon y se encara con los malechores hasta liarse a tiros, así que si vas a incluir este “set piece” de género en tu película, más te vale que sea totalmente diferente:

¿Lo vas pillando?


Bien, ahora solo tienes que hacer lo mismo con cada escena de tu guion hasta llegar a las 90 páginas. Si lo haces bien, tras 3 o 4 meses de escritura verás que es tan divertido, que llegarás a la página 89 y dirás: joder, no quiero que esto se acabe.


Eso amigos, es el poder del Storytelling.





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